Ya se acaba el año, ¿quien lo iba a decir? Otros 12 meses que pasaron volando.
Para mi este año ha sido especial por mil motivos diferentes. No todo fue maravilloso, pues no voy a negar que he llorado por quien no debía, que me ilusioné por quien no lo merecía y que quise como nadie a quien me trataba como a la nada.
No soy una chica fácil, el tiempo y las personas me han creado grandes miedos. Me hicieron sentir un juguete, algo de usar y tirar, algo que solo servia para pasar un buen rato.
Pero yo no soy de pasar esos ratos, el sentimiento de culpabilidad me invadía, el sentirme sucia aun sin hacer nada.
He sucumbido al llanto mil veces, he buscado soluciones para salir de ese agujero, soluciones que cada día me hundían un poco más y nunca había nadie a mi lado que me sacara, nadie que me diera un simple abrazo y aun diciendo todo esto, tengo muy claro que el 2014 ha sido el mejor año que he tenido hasta ahora.
He llorado como una niña, pero he reído como si no hubiera mañana, he sufrido por relaciones que nunca valieron la pena, pero he aprendido de todo ello.
He sentido, he creído, he vivido.
He probado nuevas sensaciones y nuevos sentimientos, he salido herida y he aprendido a desconfiar, a andarme con cuidado; he perdido amigos por el camino que quizás fue mejor perder, pero he encontrado nuevos. Me he reencontrado con gente del pasado que jamás pensé que volvería a ver, y aquí estoy ahora, con esa gente del pasado, esa persona que es la que me aguanta ahora, la que me soporta y cuida mis miedos, la que se encarga de que si hay lagrimas resbalando por mi mejilla, sean siempre de risa.
En resumen, gracias 2014 por todo lo que me has dado, por lo bueno y por lo malo, por compensar cada vez que había una putada con algo mejor, gracias por estos 12 meses tan llenos de subidas y de bajadas, gracias, sencillamente, por dármelo a él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario